
"Todo lo que aprendemos en nuestras breves vidas no es más que una pizca insustancial arrancada de la enormidad de lo que nunca sabremos"
"Todo lo que aprendemos en nuestras breves vidas no es más que una pizca insustancial arrancada de la enormidad de lo que nunca sabremos"
Busco primero alguna "frase sobre mentiras" en google y me quedo, de momento, con dos:
Elbert Hubbard ( 1856-1915; ensayista estadounidense) "La mentira es un triste sustituto de la verdad, pero es el único que se ha descubierto hasta ahora"
Václav Havel (1936; escritor, dramaturgo y político checo) "La primera pequeña mentira que se contó en nombre de la verdad, la primera pequeña injusticia que se cometió en nombre de la justicia, la primera minúscula inmoralidad en nombre de la moral, siempre significarán el seguro camino del fin"
De momento voy a descansar de tamaño esfuerzo. Agradeciendo posibles comentarios que pudieran despertar mi actividad cerebral, me quedo con el pensamiento de Václav Havel, pues me parece identificar en él mis sensaciones.
Los fuegos artificiales nunca me han gustado especialmente... hasta ahora.
Es más: siempre me han provocado mucho respeto, incluso temor.
La posibilidad de que un palo aterrizara en picado directamente sobre mi cabeza, o bien de que a un cohete despistado le diera por embestirme, me ha disuadido a menudo de su disfrute... hasta ahora.
En este momento, los fuegos me pertenecen. Incluso me es posible identificarme con ellos. Puedo sentir muchas veces su energía brotando por los poros y estallar por toda mi piel. Puedo ser capaz entonces, con la explosión, de contemplar un mundo de colores desde lo alto, un mundo del que yo formo parte, expandiéndome en el cielo, en compañía...
Estaba contemplando unas preciosas fotografías de Chema Madoz, cuando esta nube enjaulada me ha saltado a los ojos. Inmediatamente me ha sugerido unos versos de Facundo Cabral, que llevo en mi mente desde tiempos inmemoriales. Se trata de un fragmento de una larga canción cuyo título he olvidado. Únicamente estas líneas persisten en mi recuerdo. ¡Espero que sin grandes cambios!
"Quisiste atrapar al pájaro y sólo lo has enjaulado; quisiste ser su señor, pero sólo lo has matado... Hermano, te equivocaste: la fuerza no está en las manos.
Para ser dueño del ave, no hay que tenerlo en la mano, sino dejarlo volar, y gozar de su color, de su libertad y su canto, que no sirve la alegría si es a costillas del llanto...." Facundo Cabral (cantautor argentino)
Me parece evidente que Facundo Cabral tiene razón. Pero... ¡qué difícil o qué doloroso puede resultar cumplir lo que predican estas palabras! No estoy equiparando ahora al pájaro con las personas que más amamos, sino, de un modo específico, con nosotros mismos. Para ser nuestros propios dueños, debemos buscar nuestro vuelo interior. Si no lo vemos, la única culpable puede ser es nuestra mano, que nos mantiene... Si conseguimos liberarnos, podrá poco a poco surgir nuestro verdadero color, nuestra verdadera música. Seremos capaces de reír, y nuestra mano podrá por fin acariciar.
De lo contrario, no somos más que nubes enjauladas.