miércoles, 8 de abril de 2009

ZAPATOS





Lloraba porque no tenía zapatos
hasta que vi a un hombre
que no tenía pies

Proverbio persa

lunes, 30 de marzo de 2009

TU RISA






TU RISA

Agoté el diccionario y no sé inventar palabras
pero, a pesar de todo, procuraré decirlo:
tu risa es como una semana con siete domingos
o con seis.
Lo mismo da, que da lo mismo.

Se mete en mi sangre, se gana mi cerebro.
Toda esta alegría se instala en mis sentidos
y parezco totalmente un perro con tres colas
o con dos.
Lo mismo da, que da lo mismo.

Es cuando me inunda una especie de locura,
una lluvia infinita que va llenando abismos
como si fuera un oratorio de Bach o un cuarteto
de Schubert.
Lo mismo da, que da lo mismo.

Podría entonces subir a pata coja las montañas,
escalar azoteas, idear nubes y pájaros y nidos,
hacerme numismático, pintar calles de verde,
o de azul claro.
Lo mismo da, que da lo mismo.

Tengo la risa fácil, reconozco, pero es imposible
no dejarse contagiar por tu alegría y siempre río
par olvidarme de casi todos los problemas
o no pensar en ellos.
Lo mismo da, que da lo mismo.

Por suerte, reir, ríes muy poco, ahora que pienso,
porque sino, nos faltarían horas para reirnos
y habría que inventar un año con cien meses,
o con noventa y nueve.
Lo mismo da que da lo mismo.

Quintín Cabrera
(Uruguay Abril 1944- Madrid Marzo 2009)

domingo, 15 de marzo de 2009

CEREZO




" Yendo a mirarlas
las flores de cerezo en la noche
se han convertido en fruto"


Yosa Buson (1716-1783)
Haiku

miércoles, 11 de marzo de 2009

EL HOMBRE QUE APRENDIO A LADRAR




Lo cierto es que fueron años de arduo y pragmático aprendizaje, con lapsos de desalineamiento en los que estuvo a punto de desistir. Pero al fin triunfó la perseverancia y Raimundo aprendió a ladrar. No a imitar ladridos, como suelen hacer algunos chistosos o que se creen tales, sino verdaderamente a ladrar.
¿Qué lo había impulsado a este adiestramiento? Ante sus amigos se autoflagelaba con humor: "La verdad es que ladro por no llorar"
Sin embargo, la razón más valedera era su amor casi franciscano por sus hermanos perros.
Amor es comunicación.
¿Cómo amar entonces sin comunicarse?
Para Raimundo representó un día de gloria cuando su ladrido fue por fin comprendido por Leo, su hermano perro, y, algo más extraordinario aún, él comprendió el ladrido de Leo. A partir de este día, Raimundo y Leo se tendían, por lo general en los atardeceres, bajo la glorieta, y dialogaban sobre temas generales.
A pesar de su amor por los hermanos perros, Raimundo nunca había imaginado que Leo tuviera una tan sagaz visión del mundo.
Por fin, una tarde se animó a preguntarle en varios sobrios ladridos: "Díme Leo, con toda franqueza: ¿qué opinas de mi forma de ladrar?" La respuesta de Leo fue bastante escueta y sincera: " Yo diría que lo haces bastante bien, pero tendrás que mejorar. Cuando ladras, todavía se te nota el acento humano."

Mario Benedetti
"Despistes y franquezas"

viernes, 13 de febrero de 2009

NARCISO






Curioseando en Internet ha caído en mis manos el siguiente texto, del que no consta el autor. Me parece interesante, por lo que ahí va:


"Un día soleado, dos hermanas, llamadas Belleza y Fealdad, salieron juntas a pasear. Al pasar junto a un río, sintieron deseos de tomar un baño. Se despojaron de sus ropas y entraron en el agua. Juguetearon, salpicaron y rieron hasta avanzada la tarde.

Al salir, se vistieron, pero cometiendo una equivocación: Belleza se puso las ropas de Fealdad y Fealdad se vistió con las ropas de Belleza...

Hoy en día la gente sigue confundiéndolas..."



Siempre he sentido que siguiendo un espectro imaginario, al llegar al máximo grado de belleza me voy a encontrar inmediatamente con el máximo grado de fealdad. Sería como una línea contínua o círculo. En el otro extremo estarían los grados mínimo de ambas cosas.
La "belleza perfecta" se hunde ya en la frialdad, a un pequeño paso de lo grotesco. En otros casos lo terriblemente feo puede parecer, de tan feo, hermoso...
Esto es aplicable para mí en muchas personas, objetos, paisajes, pinturas...

Comprendo que mi sensación es totalmente chocante y, por supuesto muy discutible.
Porque para empezar: ¿Qué es la belleza? ¿Qué es la fealdad? ¿Hasta qué punto influyen nuestras propias carencias en su apreciación? ¿Qué pasó con Narciso?

martes, 3 de febrero de 2009

SOLEDAD SONORA






"Probablemente había empezado a hablar en voz alta cuando se había ido el muchacho. Pero no recordaba. Cuando él y el muchacho pescaban juntos, generalmente hablaban unicamente cuando era necesario. Hablaban de noche o cuando los cogía el mal tiempo. Se consideraba una virtud no hablar innecesariamente en el mar y el viejo siempre lo había considerado así y lo respetaba. Pero ahora expresaba sus pensamientos en voz alta muchas veces, puesto que no había nadie a quien pudiera mortificar."

"El viejo y el mar"
Ernest Hemingway, 1952


Las personas hablan solas. Expresan en voz alta sus pensamientos.
Se dan órdenes a sí mismas, blasfeman, se enfadan muchísimo con seres abstractos que conducen fatal...
En muchas ocasiones se trata de una pose frente a los demás; están actúando, no hablan sólas.
Cuando una persona habla sóla, es necesario que se crea sóla, aún estando rodeada de mucha gente. Existe un único interlocutor válido: ella misma. Pero sus secretos más íntimos pueden quedar expuestos a la luz del sol.

¿Signo de locura? En la mayoría de casos no debiera ser así... La esquizofrenia no es característica predominante de la especie y ¡todos hemos hablado sólos alguna vez!
¿Signo de embriaguez? ¿Reminiscencia infantil? El que conversa con una farola, o quien se dirige a un amigo imaginario, se supone acompañado, no está hablando sólo.

Me parece intuir que no es más que una soledad sonora.
Se trata de nuestro eco, reflejado en el espejo de la soledad.

sábado, 17 de enero de 2009

nubes





"He secuestrado" esta fotografía, que me gustó mucho, recordándome, como siempre, a montones de espuma de afeitar...
La primera vez que vi las nubes desde arriba, la sensación fue impactante. No dejé de fotografiarlas en todo el trayecto con mi pequeña cámara "kodak instamatic". De repente yo era la que estaba por encima y las nubes, aún siendo nubes, eran otra cosa... Los delfines, caballos y dinosaurios que se observaban desde el suelo habían desaparecido. En su lugar había enormes montones de espuma de afeitar.
Recuerdo un anuncio de compresas, ¿o sería de queso fresco?, en el que una chica angelical se preguntaba "¿ a qué huelen las nubes ? " como si fuera "la pregunta del millón". A mí me huelen a... ¡espuma de afeitar!